Un dato llamativo es el del tamaño que asignan a los supuestos OVNIs: “Naves de entre 7 y 12 metros”
Increíble pero cierto, Maussan encuentra un “testigo” que corrobora una de las observaciones: “Y vea usted un testigo. Un perro que le ladra directamente a esa luz. Lo cual certifica que el objeto se encuentra en ese lugar.”
Sin embargo, estas evidencias, sorprendentes y autenticas, se quedan en “agua de borrajas”. Si todavía queda algún despistado que no se ha enterado qué eran esas fantásticas e increíbles naves extraterrestres, le invito a que lea el excelente trabajo de Andrés Duarte, de la Agrupación Canopus (Chile), donde muestra que los OVNIs de Kumburgaz son: ¡Ventanas de lanchas!
El trabajo de Duarte, un buen ejemplo de cómo debe abordarse este tema, demuestra, una vez más, que los OVNI pueden ser cualquier cosa. Además, pone en entredicho la credibilidad y la capacidad de algunos ufólogos para interpretar correctamente los avistamientos OVNI.
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