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Brujas: ¿Víctimas o verdugos?

La brujería es una práctica tan antigua como el tiempo. No existe una concepción unánime en torno a la figura de la bruja, su modelo y su fisonomía se fueron definiendo a partir del siglo XVI.

Lutero dijo: “Son las prostitutas del diablo, que provocan las tormentas, cabalgan en cabras o escobas, convierten a la gente en cojos o en lisiados, atormentan a los niños en las cunas y empujan a la gente al amor y a la inmoralidad”.

Todas las culturas comparten figuras y ritos mágicos a los que acuden para perjudicar a otras personas. Las hechiceras pueden ser viejas decrépitas o jóvenes fascinadoras, pueden volar montadas en escobas o transformarse en distintos animales. Todavía hoy, cruzarse con un gato negro es señal de mala suerte. Pero, ¿hasta dónde llega la realidad y dónde empieza la superstición?

Según el historiador romano Plinio el Viejo (23 d.C.-79), las prácticas mágicas eran la manifestación de una ciencia temible y perversa que aunaba religión, astrología y medicina y que habría sido difundida en Occidente por la cultura persa. La Real Academia Española define a la bruja como una “mujer que, según la opinión vulgar, tiene pacto con el diablo y, por ello, poderes extraordinarios”. La brujería presupone un vínculo con el demonio, ya que los poderes sobrenaturales de quienes la practican emanan del pacto con el Maligno.

El “Consilium” que Bartolo da Sassoferrato (1313-1357) envió al obispo y al inquisidor de Novara de Plotis, hacia el año 1340, establece una serie de fenómenos identificativos de la auténtica bruja: “estas mujeres, a las que se llama lamias o brujas, pueden causar perjuicios, incluso mortales, con el tacto o la mirada, hacer enfermar a adultos, niños y animales, porque tienen infecta el alma, que consagran al demonio”. Por otro lado, en la Edad Media se creía que las brujas estaban señaladas con la marca del diablo, un lunar en el rostro o en la espalda que no sangraba si se les pinchaba. En la Inquisición se desnudaba a los acusados de brujería para buscar esta marca, un punto del cuerpo insensible a todo tipo de torturas. Para encontrarlo se pinchaba el cuerpo del preso con largas agujas, y si éstos no reaccionaban se consideraba probada su vinculación con Satanás.

La ciudad francesa de Toulouse fue testigo del primer caso conocido de una bruja llevada a la hoguera por la Inquisición, en 1275. Una mujer confesó ante el tribunal haber dado a luz un monstruo, fruto de su relación carnal con el Maligno. La persecución de las brujas no se generalizó hasta 1484, cuando el papa Inocencio VIII proclamara la bula “Summis desiderantis affectibus”, que instaba a la persecución de la brujería. Dos años después se publicó la primera edición del “Malleus maleficarum” (”Martillo de brujas”), un manual escrito por dos inquisidores dominicos, Henry Intitoris y Jacques Sprenger que explicaba con todo lujo de detalles las características de una bruja y las torturas que debían aplicársele para lograr su confesión. En España, la Inquisición no llegaría hasta 1478, y la persecución de las brujas encontró su punto culminante con el proceso de las brujas de Zugarramurdi, en la segunda mitad del siglo XVII. En esta villa se detuvo a 300 mujeres acusadas de brujería, de las que en 1610 se juzgó a 31 mujeres, varias de ellas mayores de ochenta años. Veinte de ellas fueron condenadas a morir en la hoguera en Logroño. En la actualidad, Navarra cuenta con el atractivo turístico de ofrecer un Museo-Centro de Interpretación de la Brujería y las cuevas en las que presuntamente se celebraban los aquelarres, los ritos satánicos de las amantes del diablo.

En todo el mundo hay lugares marcados con el sello de las brujas. Entre ellos figuran el paso de Tonale (Italia), Brocken (Alemania), Carnac (Francia), As Gaixas y Zugarramurdi en España. Sin embargo, el centro de los aquelarres más conocido en todo el mundo es el nogal de la ciudad italiana de Benevento. En este árbol, situado a dos millas de la ciudad, se había colocado una serpiente de bronce que era adorada por los ciudadanos de día y por las brujas de noche. Cuenta una leyenda que un comerciante ambulante decidió refugiarse bajo el nogal ante la llegada de la noche. Cayó en un profundo sueño del que no despertó hasta medianoche, cuando, horrorizado, comprobó que del árbol caían gotas de sangre. Lamentos, gritos y maldiciones que no parecían provenir de este mundo hicieron creer al pobre mercader que había llegado su hora. Y así parecía, ya que dos enormes gatos negros cayeron del árbol y le desgarraron la carne. A la mañana siguiente, un campesino lo encontró casi moribundo bajo el nogal y lo llevó al pueblo. Afortunadamente, el desgraciado mercader se recuperó, pero nunca olvidó las palabras del campesino: “Dejad los nogales a las brujas, no hagáis ni lecho, ni sendero. Os habéis salvado, dad gracias a Dios. Conozco a muchos muertos y lisiados por haber dormido bajo el nogal”.

En 1999 llegaba a la gran pantalla “The Blair Witch Project” (”El proyecto de la bruja de Blair”), una película de bajo presupuesto que arrasó en las taquillas y se convirtió en uno de los films más rentable de la historia del cine. Sin embargo, pocos saben que tras la impactante película se esconde una terrorífica leyenda muy distinta de la que se narra en el filme. En 1785, la pequeña población de Blair (Washington) se conmovía con el terrorífico relato de unos niños que decían haber sido secuestrados y torturados por una joven llamada Elly Kedward. Según declararon, Kedward les había raptado para extraer su sangre. La joven fue hallada culpable de brujería y se la condenó a muerte. Una noche gélida, Elly fue atada a un árbol y abandonada a su suerte en el bosque de Blair. Apenas un año después, todos los niños que habían acusado a Elly Kedward desaparecieron de forma inexplicable. El pánico se adueñó de los habitantes de Blair, que decidieron abandonar la ciudad para siempre. En 1824, las obras del tramo ferroviario entre Washington y Baltimore descubrieron los restos de la ciudad de Blair. Sobre ellos se edificó una nueva ciudad, Burkittville, que tampoco se libró de la maldición de la bruja de Blair. Una niña ahogada por un ser sobrenatural en un arroyo, siete personas despedazadas mientras participaban en la búsqueda de otra, y, en 1941, siete niños brutalmente asesinados por un vagabundo que decía haber sido víctima del malvado influjo de la bruja de Blair constituyen el terrorífico balance de la leyenda.

Durante siglos, miles de mujeres han sido víctimas de la superstición y la maldad humanas. “Brujas” cuyo poder se limitaba a alzarse contra el dominio masculino. Juana de Arco es la “bruja” más famosa de todos los tiempos. Las religiones han sido el instrumento para vincular a la mujer con el mal y, en consecuencia, someterla al dominio del hombre. El mito judeocristiano de Adán y Eva señaló a la mujer como la causa del pecado original. El libro del Eclesiástico afirma: “La mujer está llena de malicia. Todas las malicias y perversidades provienen de ella. […] Muchas veces, presas del delirio, matan a sus niños” (25,13- 25, 81). Dice el Talmud: “La mayor parte de las mujeres están familiarizadas con la brujería” (Sanedrín, 67 a.). Azadé Kayaní y Martha Zein afirman en “Sólo las diosas pasean por el infierno” (Flor del Viento Ediciones, 2002) que el cristianismo ofreció dos caminos a las mujeres: el de la santidad, representado en la figura de la Virgen María, o el de Lilith, la bruja. Según Kayaní y Zein, una mujer Lilith es aquella que “niega sus ovarios, desea a los hombres y no tiene hijos, la que tiene iniciativas, se implica, se mueve y sale del lugar establecido por los hombres”.

¿Existe la brujería hoy en día? En las tribus africanas la figura de la bruja sigue despertando terror. En Occidente no sólo siguen existiendo prácticas que en la época de la caza de brujas habrían sido interpretadas como culto a Lucifer, sino que proliferan de forma alarmante. Afortunadamente, las hogueras de la Inquisición se han apagado hace tiempo.








..por Aránzazu Santiago ..por Aránzazu Santiago


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5 comentarios en Brujas: ¿Víctimas o verdugos?

  1. La brujería ha estado siempre perseguida pero, ¿por qué? ¿verdaderamente las brujas tenían poderes sobrehumanos?

  2. La brujería hoy en día no ha desaparecido. Todavía hay gente que por medio de pócimas e invocaciones mágicas intentan influir en las demás.

  3. El mundo de las brujas es un mundo misterioso. Me encanta todo lo relacionado con la brujería.

  4. Las brujas fueron perseguidas en la edad media por su condición y prácticas. Se les consideraba amantes del diablo.

  5. Las brujas ponían en sus escobas una especie de droga, en sus rituales se “montaban” desnudas en esas escobas y su cuerpo absorbía dicha substancia. Ellas tenían la sensación de volar en su escoba. De aquí nace el mito de que las brujas volaban.

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