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El azaroso viaje de Apolo XI Parte I

A 37 años de aquella histórica jornada del 21 de julio de 1969, cuando dos astronautas estadounidenses, Neil Armstrong y Edwin Aldrin y el italiano (nació en Roma) Michel Collins visitaron la Luna, fue realmente un símbolo heroico para la humanidad. Fue el símbolo de la victoria de una nación en una competencia espacial sin precedentes.astronautas.jpg Caminaron sobre Selene, colocaron sobre la superficie lunar la bandera de su país, dialogaron con el presidente de aquel entonces Richard Nixon logrando un verdadero símbolo de la capacidad del ingenio y el talento humano.
Recién ahora, debido a la desclasificación de documentos altamente secretos que resultan sorprendentes, tienes en tus manos, lector desconocido, algo que te resultará asombroso. La misión Apolo XI en sus puntos culminantes estuvo a punto de fracasar estrepitosamente.
Resulta claro que los objetivos de los astronautas fuero científicos y de exploración, pero en realidad las motivaciones de todo el proyecto Apolo estaban estrechamente relacionadas con el prestigio militar internacional, la política y la superioridad de ideologías ya que por aquellos años la denominada”guerra fría” se encontraba al rojo vivo y los logros y la superioridad tecnológica de los soviéticos era realmente evidente.
Las jerarquías políticas y militares de los norteamericanos quedaron paralizadas el 4 de octubre de 1957 cuando los soviéticos lograron elevar hasta el espacio exterior un objeto para que satelizara: el Sputnik.sputnik.jpg
El desaparecido presidente John F.Kennedy percibió el desánimo popular motivado por esta superioridad soviética y de inmediato convocó a toda la nación, a responder como solo ellos pueden hacerlo: con un esfuerzo máximo.
La Luna se convierte a partir de ese momento en un objetivo perfecto. Los asesores de Kennedy reclamaban un golpe de efecto espectacular ya que la balanza se desbalanceaba: Bahía de Cochinos, Sputnik I y Gagarin.
La promesa de Kennedy del 25 de mayo de 1961de poner al hombre en la Luna, antes de culminada la década, colocó a la recién organizada N.A.S.A. en cumplir con una tarea arriesgada y peligrosa, pues debían inventarse prácticamente todo. El costo económico a invertir fue impresionante: 20 mil millones de dólares y todo el plan de vuelo estuvo rodeado de incidentes.kennedy.jpg
El astronauta que habló con la prensa en algunas ocasiones internacional, siempre se mostró bastante hermético en sus respuestas. Incluso preguntado sobre si en la superficie lunar había observado algo extraño, respondió:- “ Como se imaginará, Sr.periodista, no pretenderá que porque me hace cuatro preguntas les conteste algo de lo que hasta el momento no he revelado” (¡!).Como se imaginará el atento lector la interpretación a esta clase de respuesta es muy peligrosa y a gusto del consumidor.
Aldrin ha dicho que momentos antes de la partida habían desayunado y estaban muy serenos aunque se percibía la enorme cantidad de adrenalina que les salía por los poros. Lo que ignoraban era que la nave carecía de la forma de eyectarlos y ponerlos a salvo en caso de una descontrolada explosión en el momento del despegue. La N.A.S.A. consideró esta posibilidad pero conjeturó que de estallar el Saturno en su torre de lanzamiento la tripulación se daría por perdida. También ignoraban que los técnicos trabajaban afanosamente 36 metros más abajo intentando reparar una falla en la torre de lanzamiento. Había una filtración en el suministro de hidrógeno. Mientras tanto los tres astronautas aguardaban la hora de salida. Estaban sentados sobre el cohete más fuerte y poderoso que se hubiese inventado; es decir, estaban sentados sobre una enorme garrafa, conteniendo 3.800.000 litros de combustible sumamente explosivo.
Un documento, hoy revelado, indica que aunque los astronautas estaban convencidos que los sistemas de seguridad para sus vidas estaban evaluados en un 99%, papeles oficiales que circularon entre jerarquías de la N.A.S.A. un año antes del comienzo del vuelo, indicaban que un estallido acabaría con el Saturno V y su tripulación.cohete-saturno.jpg
Estando a 61.000 km. de la Tierra y a tres días de vuelo en la base de control de Houston se oyó la voz de los astronautas preguntando por la ubicación del Saturno IV B, la etapa final del cohete que habían desprendido dos días antes. Contarían luego que vieron algo “como una maleta abierta” (ovni).Al parecer la extraña visión en el espacio exterior parecía cambiar de forma y se asemejaba “a dos anillos conectados que cambiaban a forma de cilindro”. También se escucharon extraños sonidos e interferencias en el canal VHF de comunicación con la Tierra.
Otro misterioso evento, nos narra Aldrin:- “Recuerdo que yo me dirigía a tratar de dormir, cuando de pronto veo algo como un resplandor, en alguna parte en el interior de la cabina y, antes que pudiera mirarlo había desaparecido. La primera impresión fue que algo había ingresado a la nave espacial. Le pregunté a Neil y a Michel y Neil dijo: por supuesto, he visto cientos de esos resplandores.”Los astronautas se inquietaron más por estos resplandores en la cápsula que por los ovnis observados en el espacio exterior.
Posteriormente la N.A.S.A. intentaría explicar estas luces fantasmas como “partículas Z de alta velocidad es decir, partículas pesadas que atraviesan las naves y a las personas causando trastornos a las células nerviosas”.

Peligroso descenso lunar

“Ese día, dice Aldrin, la extrema seriedad de los técnicos en Houston se palpaba. Los sueños y los esfuerzos por los que tanto habíamos trabajado, ese día debían cumplirse: el descenso en la Luna”.
El Apolo XI circunvolaba la Luna a 130 kilómetros de altura. Armstrong y Aldrin ingresaban al Módulo Lunar para descender en Selene, mientras Collins quedaba al mando de la nave que los esperaría en el espacio.
El Módulo Lunar, llamado Águila era un artefacto de aspecto estrafalario producto de la ingeniería espacial de la época, pero con fallas gravísimas en el diseño de su construcción. El propio Aldrin nos dice:-“El módulo creo que pesaba en su totalidad 15.000 kilos. El revestimiento de la cabina de la tripulación era muy delgado. Se hizo así para disminuir peso. El asunto del peso era crítico, siempre lo teníamos que considerar en todo lo que hacíamos. Si uno hubiese presionado un dedo con fuerza sobre el revestimiento lo hubiera traspasado hasta el casco exterior de la nave. Tenía el espesor de unas dos láminas de aluminio para envolver, aunque por precaución no lo tocábamos con ningún objeto punzante”.

Otros peligros

El siguiente percance casi le cuesta la vida a Neil Armstrong.
Los astronautas en su preparación para el vuelo XI del proyecto Apolo debían ensayar en dos vehículos: uno de aterrizaje lunar y otro de investigación. Uno de ellos se mantenía colgado por cables y no tenía motores y el otro era el terrorífico “módulo lunar”.
Prosigue Aldrin:-“Me di cuenta que este era un vehículo con el que se debía estar muy atento. Si uno no cerraba completamente el módulo de descenso corría riesgo de perder combustible de altitud mucho más rápido de lo que esperaba. En una sesión de entrenamiento, cuando Armstrong se eyectó para abandonar el módulo de prueba quedó solo a una fracción de segundo de la muerte”.
Antes del aterrizaje final y conscientes que en el espacio no habría una segunda oportunidad, en Houston pudieron observar que la trayectoria de Collins no era la correcta.
Allí opinó Harold Loden “estamos a medio camino del límite de tiempo para abortar. Aparententemente nos encontramos en nuestra velocidad radial”.Al terminar de decir esto, se cortó la transmisión con el módulo lunar. Sin información computacional, Houston no podía monitorear los sistemas que controlaban el descenso. En su desesperación intentaron otra vía, reorientaron las comunicaciones con Michel Collins, pero el sistema dejó de funcionar por la debilidad de las señales.
En los formatos establecidos por la N.A.S.A. existe un item denominado “siga, no siga”(go,stop) que permite rápidamente detener cualquier situación que no ha sido teorizada con anterioridad.modulo-lunar.jpg Pese a todos estos eventos negativos la N.A.S.A. autorizó, el aterrizaje acercándose el Módulo Lunar cada vez más a la superficie. La multiplicidad de comunicaciones hizo sonar las alarmas en Houston y en la cabina de los astronautas, provocando desesperación y nerviosismo para los técnicos e ingenieros de Houston que no podían determinar lo que sucedía.
En el Módulo Lunar la computadora saturada de informaciones y siendo incapaz de resolverlas en sus circuitos electrónicos, pulsaba en su pantalla el número correspondiente a la alarma, provocando en los astronautas perplejidad y
distracción.
Uno de los controladores de la misión, Harold Loden, autorizó la continuación del descenso:-“Fue como una caída de órbita controlada. Era como ir con un automóvil por un camino de montaña muy largo con el chofer pisando el freno para evitar ir demasiado rápido”. Los astronautas del módulo temiendo una caída estrepitosa contra la Luna encendieron, su radar para ir comprobando su altitud. Simultáneamente la computadora de a bordo, saturada con cientos de informaciones, se bloqueó y se apagó.
Totalmente perturbados en Houston, solicitan la colaboración de un joven genio de la computación de 24 años de edad, llamado Jack Garman, en un intento para salir de esta situación. Este joven recordó unas anotaciones que había realizado en un entrenamiento anterior y razonó que solo él sabía el motivo de porqué sonaban las alarmas.garman.jpg
Se había atenuado uno de los principales peligros. Había otro: la escasez de combustible. Se debía haber aterrizado hacía 10 minutos y aún seguían en vuelo. Los supervisores comenzaron a alarmarse y a señalar que el nivel de combustible era muy bajo.”La experiencia y el diseño nos indican que nos tendrían que haber quedado 2 minutos de combustible a una aceleración promedio de un 0 30%”.
La computadora estaba guiando el descenso lunar hacia un cráter del tamaño de un campo de fútbol erizado de piedras del tamaño de un automóvil.
Aldrin dice:-“Tenemos que alunizar. Esto va a salir muy justo”.
Houston:-“ Atento Águila.Tienen solo 30 segundos para alunizar”.
Aldrin:- “ Cuando uno está entrenando sabe que si solo dispone de 30 segundos debe abortar. Neil miró por la escotilla y observó que nos encontrábamos a unos 30 metros del suelo. Observaba como la sombra del módulo crecía y crecía ya que el sol se encontraba a nuestras espaldas”. Nueve metros y descendiendo. Dos metros y descendiendo. Luz de contacto. Apague de motor.413 inactivo.
El Apolo XI había alunizado quedándole solo 15 segundos de combustible.
Continuaremos con esta interesante odisea.

Jorge Monsalve

- [Fuente Original]

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...por Redacción


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