Según la narración que se hace en el vídeo, el curioso fenómeno celeste, a pesar de ser muy espectacular y ser descrito por el presentador como “una especie de cigarro puro volador”, se corresponde con una manifestación aérea perfectamente conocida en aquella época: ¡La entrada en la atmósfera de un bólido!

Pero claro, como el tema OVNI (según el ufólogo) “ha estado presente a lo largo de toda la historia” y en el mensaje que le envió el descubridor del caso (archivero de Socuellamos) le dijo que se vio: “Un objeto en forma de puro que después de estar parado mucho tiempo soltó chispas y humo y acabó cayendo al mar” sin duda, tenía que ser un OVNI.
Pero después, al oír al propio archivero relatar la parte más interesante del texto, uno se entera de que el “globo luminoso” no estuvo parado en ningún momento de su aparición.
Por lo visto, la parte del legajo que les hace descartar (al ufólogo y al descubridor de la historia) la explicación del meteoroide y deja más abierta otras hipótesis es esta: “…tuvo igual duración el trueno que el fenómeno y todo sería de seis minutos a corta diferencia” (el resaltado es mío)
O sea, que la duración de la visión del “globo luminoso” y la posterior estela de humo que dejo en el cielo fue de tres minutos y el trueno otros tres. Por lo tanto, teniendo en cuenta una posible sobreestimación de la duración, y a pesar de que el documento sea impresionante y todo lo que uno quiera, lo que se relata en el susodicho legajo es la aparición en el cielo, algo más prolongada de lo habitual, de un espectacular bólido con explosión incluida.
En la prensa de la época era muy corriente publicar noticias sobre estas espectaculares manifestaciones aéreas. Además, interpretadas como lo que eran: ¡Bólidos! Por ejemplo, en el “Mercurio de España” de diciembre de 1788 se divulgó la visión de un meteoro en Génova, el 25 de septiembre de ese año, que tuvo una duración de más de dos minutos:
En este otro sitio se puede leer, también, otra noticia de prensa donde se relata la aparición de un extraordinario bólido sobre Fitero (Navarra), también en 1788.
En fin, que por mucha fe y entusiasmo que se ponga, estas extraordinarias manifestaciones celestes, ya conocidas desde tiempos a, no tienen nada de misteriosas o extrañas.
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