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Investigación de un fraude I: El caso del gato con diploma

Esta es la asombrosa historia de un detective y su gato negro de seis años llamado Colby Nolan. Al más puro estilo felino, el sigiloso investigador consiguió desenmascarar a los sospechosos y… un título universitario para su inestimable colaborador de cuatro patas.

Colby Nolan es el primer gato del mundo que puede alardear de poseer estudios universitarios. Aunque parezca increíble, el minino ha logrado la expedición de un diploma a su nombre en la nada sencilla materia de Administración de Empresas.

Es probable que en este punto del relato la duda esté asaltando al lector de forma pertinaz. No porque la inteligencia felina pudiera cuestionarse, en modo alguno, sino porque resulta ciertamente desacostumbrado que centros universitarios admitan como alumnos a seres bigotudos de cuatro patas. Y, sobre todo, porque nunca se ha sabido de ningún gato que haya mostrado, y ni siquiera manifestado, el menor interés en temas empresariales humanos, quizás por resultar demasiado aburridos e inservibles a ojos de esta sabia especie, caracterizada por un gran sentido común a la hora de calibrar lo que resulta conveniente. Así pues, a partir de tan sencillas premisas puede afirmarse que cualquier ciudadano situaría en el terreno del misterio y casi de lo inescrutable el nombre de la universidad que expide títulos de posgrado a los ilustres gatos. Pero esa universidad, contra todo pronóstico, sí existe, y tan especial es su modo de funcionar que incluso cabría la posibilidad de que, sin ir más lejos, se hubieran graduado en ella algunos de los compañeros de Colby con los que el minino recorre los tejados todas las noches.

Trinity Southern, con sede en Dallas, es el nombre de la insólita universidad que ha osado acreditar la maestría de Colby en estudios empresariales con un diploma de posgrado. Esta institución, que se autonombra universidad virtual, es una empresa cibernética dedicada a la venta de títulos universitarios de estudios correspondientes a doctorados, licenciaturas y posgrados a cambio de un dinero aproximado de cuatrocientos dólares. Sin dar una sola clase, los “alumnos” reciben, previo pago de unas tasas, un flamante título universitario. Una actividad que el Fiscal General de Pennsylvania ordenó investigar, pesquisas que resultaron exitosas gracias a la inestimable colaboración de Colby Nolan, el gato de uno de los detectives.
Los investigadores, haciendo gala del más puro estilo felino, enviaron sigilosos una solicitud de título para un alumno llamado Colby Nolan. La respuesta de la empresa no se hizo de esperar.
Para satisfacción de los investigadores, la Trinity Southern resolvió, de forma casi automática, un diploma de posgrado en función de los trabajos que los detectives adjuntaron como realizados por Colby. La entidad académica estimó que el “cuidado de niños” y “atender en una tienda” consituían experiencias vitales suficientes para merecer la titulación de posgrado en Administración de Empresas.

La investigación llevada a cabo finalizó una vez obtenido el documento académico acreditativo para el minino. Conseguido éste, se ordenó la desactivación de la página web a través de la que actuaba la empresa y le fue interpuesta una demanda por fraude y estafa.
Por su parte, al Fiscal no le cabe la menor duda de lo inteligente que es Nolan, pero sí considera inadecuado atreverse a afirmar que ha logrado un promedio de 3,5 -sobre cinco- en las calificaciones obtenidas en exámenes de Administración de Empresas, sobre todo porque se trata de una materia en la que los gatos no están para nada interesados desde tiempos inmemoriales, por lo que considera un hecho demostrado que ningún felino ha tenido ni podrá tener nunca la ocurrencia de conocer estos aburridos temas humanos.

Es probable que muchos de vosotros os estéis preguntando qué pensará de su recién estrenado título este felino “cum laudem”. Sin embargo, este aspecto va a dejar de ser un misterio para el lector durante las siguientes líneas. Casualmente, estuve ayer con el mismísimo Colby Nolan, un precioso gato negro de seis años que vive en el Estado de Pennsylvania.
El diplomado Nolan me estuvo contando sus impresiones sobre la insólita experiencia que le ha tocado en suerte vivir. Pasamos juntos una tarde tranquila, disfrutando del sol que se colaba por los cristales de una ventana magnífica junto a la que este buen amigo suele pasar las sobremesas. En una de nuestras conversaciones, Colby me confesó que como gato de mundo no le importa vivir alguna anécdota de este tipo de vez en cuando, aunque reconoció que fue algo realmente inesperado, y eso que afirma tener mucha imaginación y que en la vida le han pasado de todos los colores. Pero lo que más le emocionó fue hacerse la foto con el birrete negro, sobre todo porque fue confeccionado a su exacta medida por el más reputado sombrerero felino del Condado y le ajustaba perfectamente. Por lo demás, manifestó que no le quita el sueño eso de tener un diploma, especialmente porque el buen sueño es uno de los dones mas apreciados por los gatos de toda clase y condición.

Y, antes de volver corriendo a contar la divertida historia de Nolan a los lectores de MundoMisterio, el minino me susurró al oído que, por si alguien lo dudaba, lo que de verdad le importaba, su verdadera “empresa”, era poder conservar su instinto felino día tras día, algo que estimó asaz complicado para los gatos modernos de hoy.
Más tarde, justo mientras se disponía a dormitar sobre mi regazo, maulló muy suave -en una especie de soliloquio realmente inspirado- que su máximo anhelo era seguir siendo un gato feliz, y que para ello había de procurar seguir sintiéndose un gato muy gato en todo momento.
Colby Nolan entornó luego los ojos y me pidió entre ronroneos que pasara unos minutos más con él, sentados en aquel sofá tan mullido y cómodo en el que nos encontrábamos. No pude negarme. Allí estuve a las mil maravillas, durmiendo la siesta durante un tiempo más. Hasta que el sol dejó de regalarnos sus rayos de invierno, finos y tibios rayitos que daban calor a nuestros cuerpos… y a nuestra recién estrenada amistad.

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