Vamos a ser sinceros, quién no ha tenido alguna vez un amiguito o amiguita que le haya propuesto jugar a la tabla del Ouija.
Dos o más participantes, una habitación cerrada y en penumbra, una hoja en la que se han garabateado letras, números y las palabras “Sí” y “No” y un vaso parecen ser los únicos requisitos para llevar a cabo una “divertida” sesión de espiritismo. Nada más lejos de la realidad. La Ouija no es un inocente juego de niños. En la mayoría de los casos, los “valientes” adolescentes que se concentran alrededor de un tablero y un vaso de cristal no obtendrán respuesta de ningún espíritu sobrenatural. Quizá el vaso sufra una leve sacudida, que probablemente se deberá al dudoso sentido del humor de uno de de los participantes. Sin embargo, otra minoría lamentará durante mucho tiempo haber tentado a la suerte.
No se conoce con exactitud dónde surgió este ritual que, aún hoy, sigue atrayendo a miles de curiosos y amantes de lo desconocido. Algunas fuentes señalan que su origen se remonta a los antiguos egipcios, quienes a través de un tablero de símbolos y un anillo, pretendían contactar con sus antepasados. Dicen que el sabio Pitágoras usó un objeto similar en sus círculos filosóficos con el fin de comunicarse con los muertos, allá por el siglo 540 a.C. Los romanos y los mongoles empleaban instrumentos similares para lograr contactar con el Otro Lado. Hacia la mitad del siglo XVIII se popularizó en toda Europa la planchette, una plataforma triangular o en forma de flecha atravesada por un orificio y sostenida por tres patas. A través de dicho orificio se colocaba un lápiz que, de la mano del médium o conductor de la sesión de espiritismo, transcribía mensajes desde el Más Allá. Con los años el sistema fue evolucionando hasta convertirse en una tabla sobre la que se inscribieron las letras del alfabeto, las palabras “Sí”, “No” y “Adiós” y los números del 1 al 10. El inventor de la Ouija fue el norteamericano Elijah J. Bond, pero dio su titularidad a Charles W. Kennard, quien comenzó a comercializarlo con el nombre de “Ouija”. Poco después, la empresa de Kennard cayó en manos de Isaac Fuld, quien popularizó el invento mediante un atractivo reclamo: “La Ouija, el oráculo mistificador”. En la caja del juego se podía leer: “La Ouija conoce todas las respuestas. Extraña y misteriosa, sobrepasa en sus resultados la lectura de la mente y clarividencia. Tan inexplicable como la magia, la Ouija le hará sentir lo que usted nunca ha experimentado”. Y parece ser que eso es lo que le pasó a la señora Curran, una ama de casa de St.Luis, a principios del siglo XX. Mientras se entretenía con una tabla Ouija en compañía de una vecina, el tablero lanzó un extraño mensaje: “Viví hace muchas lunas. Ahora he vuelto. Me llamo Patience Worth”. Aunque la señora Curran era tremendamente incrédula, no tuvo más remedio que aceptar que el ente que se comunicaba a través del tablero no respondía a ninguna razón racional. El espíritu llamado Patience Worth (en español, curiosamente, “el valor de la paciencia”) dijo haber vivido en la Inglaterra del siglo XVII y haber sido asesinada por lo indios. Con Patience Worth surgió uno de los casos más famosos de escritura automática de la historia de la parapsicología. A lo largo de 25 años, Patience Worth dictó a la señora Curran novelas como “Telka”, The Sorry Tale” o “Hope Trueblood”, poemas y composiciones cortas que revolucionaron a la crítica literaria de la época. Caspar S. Yost, director del diario “Globe-Democrat” y autor del libro”Patience Worth: a Psychic Mystery” realizó un análisis del lenguaje de la obra “Telka”. Descubrió que el noventa por ciento de las palabras del texto eran anglosajonas y el diez por ciento restante se componía de palabras de origen francés y escandinavo. Cómo pudo la señora Curran adquirir el dominio del lenguaje inglés del siglo XVII es un hecho que se les escapa a la mayoría de los escépticos del caso, aunque hay quienes apuntan a que Patience Worth no era más que una personalidad subliminal de la señora Curran. Pearl Curran murió el 4 de diciembre de 1937 en California.
Durante las dos guerras mundiales, la Ouija se constituyó como un método de consuelo entre las familias que habían perdido a sus seres queridos. En 1996, la empresa de juguetes estadounidense Parker Brothers compró los derechos de comercialización de la Ouija. Se calcula que desde entonces se han vendido más de 25.000.000 de tableros en todo el mundo.
La Ciencia explica los fenómenos aparentemente sobrenaturales de esta práctica en base a la sugestión colectiva y el efecto ideomotriz, que genera movimientos musculares involuntarios. ¿Una sesión de Ouija es apta para todos los públicos? No. Los expertos en parapsicología y ocultismo desaconsejan que participen menores de edad, ya que son fácilmente impresionables y pueden sufrir desórdenes psicológicos graves. Esta postura es compartida por Francisco Azorín Matesanz, presidente del Centro de Investigaciones Metafísicas de Alicante y autor del libro “La Oui-ja: técnicas e investigación” (Ekos Editores, 2005). F. Azorín señala que para que una sesión Ouija se desarrolle con normalidad debe existir una gran afinidad entre los participantes y uno de ellos debe actuar como un canal psíquico entre el grupo y el ente que acude a la llamada del tablero. Este autor afirma que la mayoría de las sesiones frustradas de Ouija se deben a que no existe un hilo conductor o canal psíquico adecuado. Por otro lado, F.Azorín destaca que las comunicaciones telepáticas mediante la Ouija pueden establecerse con supuestas entidades extraterrestres o incluso con seres humanos.
La pregunta más frecuente que ronda la cabeza de los adolescentes y jóvenes que se deciden a hacer una sesión de espiritismo alude a sus consecuencias. Los efectos de una sesión de Ouija varían desde simples pesadillas hasta el desarrollo de enfermedades mentales en las que intervienen visiones aterradoras, paranoias y pérdida de peso y apetito. La Iglesia Católica la considera una de las prácticas de mayor riesgo de posesión diabólica. El periodista español Iker Jiménez recoge en “Enigmas sin resolver II”, (Edaf, 2000) el dramático caso de E.G.L, una joven madrileña de 18 años que pereció por causas desconocidas tras haber realizado una sesión de Ouija con otras compañeras en el patio de su colegio. Según declararon las niñas, el vaso de la Ouija se rompió durante la sesión y de él emanó una columna de humo negruzco que penetró en las fosas nasales de la víctima. E.G.L entró en coma y murió días después ante la impotencia de sus familiares. La historia no acabó con este triste incidente, ya que desde la muerte de la joven la casa en la que vivía la familia comenzó a manifestar síntomas inexplicables que aludían a un fenómeno poltergeist: gritos de mujer, ruidos aterradores, objetos que parecían moverse solos, puertas que se abrían y cerraban por obra de una mano invisible. La situación llegó a tal punto que la familia de la fallecida llamó a la Policía Nacional, que lógicamente no pudo hacer nada ante el mal que asediaba a la desgraciada familia de E.G.L.
En resumen: si se encuentra tremendamente aburrido y desea probar nuevas emociones pruebe con el juego de la oca, ya que el riesgo más peligroso que corre es que le toque la casilla “muerte”, que le haría retroceder su ficha hasta la casilla de salida. Además, eso de cantar de “oca a oca y tiro porque me toca” puede ser sumamente excitante. Suena a tópico, pero es que con los muertos no se juega.

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¿Cómo puede ser que la gente todavía se tome la Ouija como un juego? no lo comprendo…
Mi pregunta sería diferente: ¿Si es un elemento tan peligroso cómo es que todavía se permite su comercialización sin control?
Debemos de tener mucho cuidado al realizar sesiones de la Ouija ya que no sabemos qué nos puede aparecer tras nuestra invocación.
La Ouija nos abre la puerta a una nueva dimensión desconocida. No sabemos qué se oculta tras ello pero no recomendaría a nadie practicar la Ouija.
Con sólo nombrar el nombre de la Ouija ya me da miedo.
Hola, me llamo Patricia. Esto es lo que me sucedió hace ahora 3 años en el pueblo de mi madre. Era muy pequeña y mis amigas decidieron hacer la Ouija. Y yo también, cómo no. Yo no tengo madre desde hace 4 años así que pensé que podría hablar con ella a través de la Ouija aunque tenía mis dudas. Empecé haciendo las típicas preguntas de si eres un espíritu bueno o malo y él me decía “sí” o “no”, pero en una de esas preguntas me di cuenta de que con quien había contactado era con mi madre.
Me di cuenta porque puso la fecha y la hora exacta de su muerte y deletreó mi nombre varias veces. También puso muchas fechas que sólo mi familia y yo sabíamos; empecé a sentir mucho miedo y decidí quitar el dedo. Pero ella seguía deletreando mi nombre y me dijo que no debía llorar más por ella porque estaba en un sitio precioso.
Nunca se lo he contado a nadie y jamás he vuelto a hacer la Ouija.