La Sábana Santa, también llamada Síndone o Santo Sudario, es una pieza de lino de 4′36 metros de largo y 1′10 de ancho que se encuentra en la catedral de San Juan Bautista de Turín.
“Aunque a Mí no me creyerais, rendíos a la evidencia de mis hechos”.
Jesucristo (Juan, X, 38)
Secondo Pía se enfrentaba a la fotografía más importante de su vida, y posiblemente, de toda la humanidad. Frente a él, estaba la Santa Síndone, un lienzo sucio, quemado y ensangrentado que decían que había envuelto el cadáver de Jesús de Nazaret. Hasta ese momento nadie había tenido el privilegio de fotografiarla, y la realidad superó con creces las expectativas del presidente de la Sociedad de Fotógrafos Aficionados de Turín. La placa fotográfica de 51 por 63 centímetros revelaba a la perfección la nítida imagen del cuerpo de un hombre que había sido crucificado, flagelado y humillado con una corona de espinas. Corría el año 1898 y el mundo entero se conmovió con la imagen de Jesucristo.
El Santo Sudario, o Síndone, apareció hacia la mitad del siglo XIV en la iglesia de Lirey (Francia), donde ya era venerada como el sudario de Cristo. Contra lo que hubiera cabido esperarse, la Iglesia católica rechazó en un principio que aquella tela ensangrentada y sucia fuese la mortaja de Jesús de Nazaret. Juan Alarcón Benito, autor de “La Sábana Santa: el gran misterio del cristianismo” (Temas de Hoy, 1994) señala que el origen del rechazo eclesiástico al Santo Sudario se debe al obispo de Troyes Henri Poitiers. Según Benito, Poitiers, fracasado en su empeño de trasladar a Troyes la Síndone, se hizo eco de un rumor que afirmaba que la reliquia era falsa y prohibió su exhibición.
La Sábana Santa permaneció oculta durante más de treinta años, hasta 1389. El relevo de Poitiers en la carrera contra la Sábana Santa lo tomó su sucesor, Pedro d’Arcis. Éste llegó a escribir una misiva al Papa Clemente VII denunciando el fraude de la reliquia: “Desde hace algún tiempo en esta diócesis de Troyes, el deán de cierta iglesia colegiata, a saber la de Lirey, falsa y mentirosamente, consumido por la pasión de la avaricia, animado no por algún motivo de devoción sino únicamente de beneficio, se procuró para su iglesia cierto lienzo hábilmente pintado en el cual, por una hábil prestidigitación, estaba representada la doble imagen de un hombre, es decir, de frente y de espaldas, y el deán declara y pretende mentirosamente que es el verdadero sudario en el que nuestro Salvador Jesucristo fue envuelto en su tumba, y en el cual quedó impreso el retrato del Salvador con las llagas que tenía. […] Para atraer a las multitudes a fin de sacarles solapadamente el dinero, tienen lugar pretendidos milagros, ya que se han alquilado algunos hombres para que se den como curados cuando se expone el sudario, del que todos creen que es el sudario de Nuestro Señor”. Sin embargo, el Papa Clemente VII no sólo no retiró la reliquia, sino que otorgó su autorización para que se expusiera y amenazó al obispo d’Arcis con la excomunión si revelaba lo que sabía.
El conocido escritor e historiador español César Vidal apunta a que la sorprendente reacción del Papa no se debió a una súbita devoción por el lienzo, sino a intereses familiares. La mujer que ordenó exponer el sudario por primera vez se llamaba Juana de Vergy, quien años más tarde contrajo matrimonio con Avmon de Ginebra, un acaudalado noble. El flamante marido de Juana de Vergy era primo del Papa Clemente VII. Después, las guerras civiles habrían llevado a los clérigos a depositar la reliquia en el castillo de Humbert, propiedad del conde de la Roche y marido de Margarita de Charny. Años después, Margarita donó la Síndone a Ana de Chipre y Lusiñán, hija de Amadeo VIII. En 1532, la Sábana fue rescatada de un incendio en la capilla de Chambery que la ocasionó grandes desperfectos, que fueron solucionados a base de remiendos por las monjas clarisas. La Sábana Santa estuvo en manos de la Casa de Saboya hasta 1983, año en que se donó a la Santa Sede.
La Sábana Santa es un negativo perfecto del cadáver de un hombre crucificado y torturado. Giuseppe Enrie fotografió la Síndone en 1931 y concluyó que la impresión del cuerpo sobre el lienzo constituye un perfecto negativo que no podía ser una obra humana. El primer cirujano que comprobó la exactitud anatómica de Jesús de Nazaret con el “hombre de la Sábana” fue Yves Delage, célebre médico miembro de la Academia de Ciencias francesa. A lo largo de los años, sucesivos análisis han permitido establecer con exactitud los padecimientos que sufrió la persona que envolvió la Sábana Santa. Entre éstos figuran 50 pequeñas heridas en la frente que sólo pudieron ser infringidas por una corona de espinas, marcas de latigazos en la espalda y una herida de forma elíptica en el costado cuyas dimensiones responden a la de una lanza romana.
En 1998, el doctor Pierluigi Baima-Bollone afirmó que la sangre de la Sábana era de tipo AB, casualmente un grupo muy común entre los hebreos y muy raro en otras etnias, afirmación que ha sido ratificada por otros doctores en sucesivas investigaciones. La importancia de estas pruebas radica en que certifican la existencia histórica de Jesús de Nazaret y su crucifixión, eje central de la doctrina del cristianismo. La Sábana Santa es la reliquia más estudiada de la historia. Ha sido sometida a más de un millar de análisis científicos para verificar su origen, en los que participaron científicos de la NASA, pero lo que más quebraderos de cabeza está ocasionando a los hombres de ciencia es cómo una simple sábana puede captar como si fuese un negativo tridimensional la imagen de un cadáver.
En 1988, la ciencia daría por zanjado el misterio de la Sábana Santa con la prueba del Carbono 14, que situó el origen del lienzo entre los siglos XIII y XIV (1260-1390). Pese a esto, muchos científicos han puesto de manifiesto una serie de causas que ponen en entredicho la fiabilidad de dicho análisis. Existen varios factores, entre los que figuran el incendio que afectó a la reliquia en la Iglesia de Chambery y la gruesa capa de hongos y bacterias que ha ido acumulándose en la tela a lo largo de los años, pudieron alterar la cantidad de carbono del lienzo y confundir así a los científicos. Se da la circunstancia de que, pese a su fiabilidad, la prueba del Carbono 14 ya ha fallado estrepitosamente en otras ocasiones. El doctor Dimitri Kouznetsov, premio Lenin de Ciencias y director del Laboratorio E.A. Sedov de Moscú, realizó un experimento muy significativo que puede arrojar luz a la polémica prueba del Carbono 14. Kouznetsov tomó una tela datada en el siglo I por datación por radiocarbono y la sometió a una fuente de calor semejante al incendio que sufrió la Síndone. Cuando volvió a someter la tela a la prueba de Carbono 14, ésta había rejuvenecido más de diez siglos.
La historia de la Sábana Santa está ligada a conjuras e intereses particulares que han intentado destruir el misterio que la rodea. Dicen que el contacto con el lienzo ha creado milagros, como el del rey Abgar de Odessa, que se convirtió al cristianismo tras haberse curado de la lepra al tocar el Santo Sudario. La Sábana Santa es la reliquia más importante de la cristiandad, pero no es un dogma de fe. En pleno siglo XXI, ninguna investigación científica ha podido destruir de forma categórica el misterio que representa. Juan Alarcón Benito afirma que la Sábana es “el evangelio del siglo XX, el gran milagro de la era espacial”.
En palabras de Juan Pablo II, la Síndone es “un desafío a la inteligencia”.

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¿Es verdad que podría ser un broma de Leonardo da Vinci la Sabana Santa? Lo vi en un documental, explicaban como lo puedo hacer gracias a una linterna mágica y que si fuera cierto la impresión obtenida seria la primera fotografía de la historia además dicen que es un autorretrato de Leonardo.
La creencia dice que la Sábana Santa es el sudario que cubrió el cuerpo de Cristo. ¿Por qué la Iglesia no deja investigar más en el y aclarar todas las dudas que surgen?
Con el fin de determinar el modo cómo la imagen se imprimió en la sábana, más de 1000 investigaciones científicas de las más diversas especialidades han sido realizadas y se le han tomado 32,000 fotografías. Estas investigaciones han hecho de la Sábana Santa la reliquia más estudiada de la historia y todavía no hay unos resultados concluyentes.
Las manchas de sangre y suero que se encuentran en la síndone de Turín es irreproducible por medios artificiales. Se trata de sangre coagulada sobre la piel de un hombre herido y vueltas a disolver en el contacto con tela húmeda. Científicamente se ha comprobado que se trata de sangre humana de varón de grupo sanguíneo AB –el más común entre la raza semítica- que según la investigación del DNA. Sorprendentemente, la sangre es del mismo tipo que el que se encuentra en el llamado Sudario de Oviedo (España), una tela de 83 x 52 cm que presenta numerosas manchas de sangre simétricas pasadas de un lado al otro al doblarse en dos. La tradición le llama “el Sagrado Rostro” y llegó a Oviedo en el siglo IX , en un arca proveniente del África septentrional. La Sangre presente en este sudario pertenece también al grupo AB y el DNA presente perfiles genéticos similares al recogido en la síndone. Es importante tener en cuenta que no es posible encontrar mayores similitudes debido a que la antigüedad de los restos hacen imposible, por ahora, conocer más detalles.
La Sábana Santa es una de las reliquias más fascinantes que guarda la Iglesia. Para millones de personas se trata de la imagen de Jesús, para otros, se trata de una simple broma. A su debido tiempo, la Sábana Santa desvelará todos sus misterios.
Puede ser cierta la Sábana Santa, pero no creo que sea de Cristo. ¿Es posible que pudiera ser otra persona que torturaron en el s.XIII, tal como indica la prueba del carbono, con unos rasgos similares a Jesús?
La Sábana Santa fue la mortaja que llevó Jesús en su muerte y resurrección, las evidencias cada día son más claras y mientras más se investiga el tema con maquinaria de última generación más se percatan los científicos de lo extraordinario del santo sudario.
Hola,
Yo quiero creer, como todos tenemos fe, que sea cierto pero también tenemos duda por que somos humanos y el hombre se corrompe por ambición y codicia, puede llegar a cualquier cosa y eso es lamentable. Jesús fue el hombre mas extraordinario que pueda haber existido según su historia, sea o no el Mesías que los judíos esperaban, eso no interesa, él fue quien cambió el paradigma de pensamiento y enseñó como un maestro comportarse al mundo y a seguir siempre el buen camino. Hace más de 2000 años quienes han guardaron el sudario fueron los discípulos, junto a Magdalena y su madre.