Mata-Hari condujo su existencia por la senda de lo enigmático e imprevisible. Ya desde muy niña la acompañó una decidida vocación de atraer lo escondido, lo misterioso y seductor.
El baile y el espionaje la convirtieron en mito, en arquetipo de la seducción y el erotismo pero, sobre todo, le permitieron salir adelante en la vida. Lejos de ser actividades casuales, difÃcilmente hubieran ocurrido si ella no las hubiera provocado y casi diseñado a golpe de una fuerte personalidad inconformista y soñadora.
Margaretha Geertruida Zelle nació el 7 de agosto de 1876 en la ciudad holandesa de Leeuwarden. Su padre era un modesto sombrerero de costumbres extravagantes, con tan enormes delirios de grandeza que acabaron valiéndole el apelativo de “el Barón”.
La necesidad de ser el centro de todas las miradas fue una actitud que transmitió “el Barón” a su hija. El primer dÃa de clase de la pequeña en, por supuesto, el colegio más caro de la ciudad, ocurrió algo muy significativo que la hará conocer el placer de sentirse distinta. Margaretha acudió a la ocasión como lo hubiera hecho una auténtica princesa de cuento de hadas, subida a una lujosa carroza dorada tirada por dos enjaezadas cabritas blancas. La inesperada aparición en la escuela, lógicamente, provocó todo tipo de burlas y comentarios entre sus compañeras. Sin embargo, lejos de sonrojarla, aquellas risas reforzaron en ella un fuerte deseo de brillar, de atraer la atención. Nuestra protagonista comenzaba a disfrutar, asÃ, del placer de jugar a ser enigmática e inaccesible para los demás, comenzaba a saborear las delicias de un glamour tocado por una suerte de dulce y emocionante misterio. Ésta será una sensación a la que la bella Margaretha se volverá adicta el resto de su vida y que decantará sus decisiones en las difÃciles encrucijadas que le planteará el destino.
Pero su infancia no fue fácil. Las peleas entre sus progenitores eran cada vez más frecuentes, hasta que el precario equilibrio matrimonial se rompió de forma definitiva al tener que cerrarse por ruina el negocio familiar. La futura Mata-Hari era todavia una niña cuando, dos años después de separarse sus padres, muere su madre, con la que convivÃa junto a sus hermanos. Este hecho la marcó profundamente. La pérdida parecÃa ser insuperable para ella. Los gritos de pena eran auténticos aullidos de dolor e incluso llegó a temerse por su propia vida.
Huérfanos de madre, Margaretha y sus hermanos fueron encomendados al cuidado de un tÃo, con el que pasó algunos años mientras estudiaba en un colegio de Lyden. Durante esta etapa de formación, el director del centro perdió la cabeza por ella, entonces una linda joven de quince años. Pero nuestra damita despreció a aquel hombre, huyendo asà de una realidad que no le auguraba ninguna de las vivencias que ella tanto anhelaba.
Una mañana de 1895 descubrió un curioso anuncio por palabras de un militar buscando esposa. Además de la fascinación que la figura de los militares ejercÃa sobre ella, aquellas letras impresas se le aparecÃan como un reto lleno de misterio que prometÃa aventuras y la posibilidad de hacer evolucionar su vida a través del matrimonio. Sin dudarlo, contestó al anuncio encendida de pura emoción.
Campbell Mac Leod, que asà se llamaba el agente colonial del ejército holandés, habÃa publicado aquellas frases siguiendo una broma entre amigos, pero al ver su foto no pudo resistirse a concertar una cita a ciegas y ambos cayeron presos de la pasión. Meses más tarde se casaron en Amsterdam, ella con 19 años y él doblándole la edad. Fue asÃ, tras un encuentro lleno de suspense, como pasó a ser la señora Mac Leod, esposa de un militar que pronto serÃa destinado a las exóticas tierras en las que comenzará a forjarse la embrujadora y legendaria Mata-Hari.
Desde 1897 hasta 1902, siguiendo las obligaciones profesionales del marido, la pareja se trasladó con su hijo a las Indias Orientales, concretamente a Java y Sumatra. Allà fue donde la joven esposa leyó toda clase de libros sobre religión, sobre la seducción, como el kamasutra, y donde se inició en los bailes sagrados indios.
Durante la estancia en aquellas tierras, el matrimonio tuvo otro hijo, que morirá envenenado en circunstancias extrañas. Éstas, no obstante, apuntan a una venganza de la criada de la casa en respuesta a los gravÃsimos malos tratos que el agente infligÃa a familiares nativos de ésta.
Como era de esperar, la actitud del agente Mac Leod también era agresiva con su mujer. Los efectos del alcoholismo mezclados con un fuerte temperamento cayeron como un rayo sobre la soñadora y bella Margaretha, convirtiendo la convivencia conyugal en un auténtico infierno.
El divorcio se produjo al regresar la pareja a Europa, hecho que la dejó en situación de completa penuria económica. De este modo, el destino la puso en una tesitura de la que saldrá airosa recurriendo, una vez más, a su virtuosismo en el difÃcil juego de la seducción. La mujer que de niña habÃa adorado aquel carrito majestuoso tirado por dos enjaezadas cabritas no podÃa haber reaccionado de otro modo cuando se vió sola, divorciada y sin dinero en el ParÃs de la preguerra. Ella supo, en un momento vital realmente delicado, avivar la llama del protagonismo, del irresistible deseo de brillar que desde niña llevaba ya encendida en su pecho.
Con treinta años de edad, Margaretha logró escapar de aquella pesadilla y volver a un escenario de ensueño construyéndose un pasado mágico que la hacÃa oriunda de las mismas orillas del Ganges, cambiando su nombre por el de Mata-Hari y afrontando la vida con una exitosa huÃda hacia adelante. Practicó la prostitución de lujo, posó como modelo para pintores y ejecutó danzas orientales al compás que iba desnudando su cuerpo ante el embelesado y absolutamente rendido público de los más selectos cÃrculos europeos.
Efectivamente, la bomba Mata-Hari, un verdadero estallido de misterio, glamour y seducción, hizo notar sus efectos en todo el Continente, alcanzando en su onda expansiva a las más importantes ciudades. La hija del extravagante “Barón” habÃa inventado una identidad explosiva para el lugar y la época, la recatada y decimonónica Europa de preguerra. El impacto de tan singular bomba alcanzó y, sobre todo, despertó, la lÃbido masculina de gran parte de la alta sociedad aristócrata y militar.
Teniendo en cuenta que toda bomba necesita de una fuente de energÃa, de una carga explosiva y de un detonante, bien podrÃa decirse que, en este caso, los componentes que diseñaron e hicieron estallar el proyectil de arrasador misterio y seducción fueron: su sempiterno deseo de brillar y su personalidad decidida- he aquà la fuente de energÃa-, su saber hacer en las lides de la sensualidad y el baile mÃstico, junto al magnetismo del espectáculo en escenarios occidentales con mentalidad decimonónica -fue la carga explosiva-, todo ello sumado a la crisis desesperada tras el divorcio, que actuó como perfecto detonante. Desgraciadamente, sin embargo, el artefacto también acabó estallándo en las mismas manos de nuestra bella y enigmática dama.
Las danzas la introdujeron en los más selectos cÃrculos de la alta sociedad, de entre la que eligió a sus numerosos e influyentes amantes. Esta aventajada posición constituyó el puente que la condujo a ejercer de espÃa, labor que algunos militares de ambos lados de la contienda le propusieron tanto por su vida social rica en contactos como por su facilidad de movimientos para cruzar fronteras en el momento bélico.
Hizo de espÃa entre sábanas y citas pasionales con militares relevantes, aunque los detalles de sus vivencias y los bandos y nombres de sus fuentes de información, y a la vez amantes en muchos casos, sigue siendo una incógnita.
En julio del año 1917 fue arrestada por el gobierno francés acusada de doble espionaje, además de serle imputados otros delitos. Pero los documentos del juicio permanecen todavÃa bajo llave, alimentando el misterio de su verdadera culpabilidad o inocencia.
Fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento la mañana del 15 de octubre de 1917 y su cuerpo diseccionado posteriormente por estudiantes de medicina. Ni siquiera tan prosaico final, la frÃa lámpara de laboratorio sobre su cuerpo, los frÃos bisturÃs, lograron restar ni un ápice de glamour a su figura. No pudieron acabar con un mito marcado por el misterio. Sigue el enigma en torno a la vida de la bella e irrepetible Mata-Hari. Desvelar los secretos que dejó tras su muerte es una difÃcil tarea que actualmente llevan a cabo un grupo de historiadores de Leeuwarden, su ciudad natal. En un futuro, estos especialistas pretenden transformar la casa de su niñez en un museo que recuerde a la legendaria bailarina, una mujer tan singular como enigmática.

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Conocer la figura y biografÃa de Mata-Hari es conocer a una de las mujeres más fascinantes de todos los tiempos.