La Piedra del destino es un elemento que segun la leyenda otorga increibles poderes mágicos a quien la posea. Un simple bloque de arenisca que recibe varios nombres como La Piedra del Destino, la Almohada de Jacob, Lia-Fail o la Piedra de Scone, fue usado por los monarcas de la Dalriada, monarcas escoceses, ingleses y británicos como una pieza de importante valor en las ceremonias de coronación durante los últimos 1000 años. Fue colocada en Moot Hill en el Palacio de Scone y existe una profecÃa que la acompaña.
Historia de la Piedra del Destino
CorrÃa el año 1996 y más de doce mil personas se arremolinaban junto al castillo de Edimburgo para ver a a la comitiva formada por altos dignatarios polÃticos y religiosos. Las tropas militares que los acompañaban parecÃan escoltar un curioso tesoro. Durante la ceremonia el reverendo escocés John MacIndoe aceptaba formalmente el tesoro de manos de Michael Forsyth, secretario británico para la nación escocesa.
Aunque no se tratara de joyas onerosas ni de objetos de oro, la piedra en cuestión parecÃa tener un valor mucho más importante que esas trivialidades. Uno que superaba en creces cualquier fabuloso botÃn que pudiera anhelar un Emperador.
En el año 1246 fue robada por los Ingleses y utilizada por éstos durante casi siete siglos en sus ceremonias de coronación real, pese a las airadas peticiones de los escoceses, que clamaban por su devolución. En épocas más contemporáneas estuvo localizada en la capilla de San Andrés, bajo la silla del trono inglés, en la abadÃa de Westminster (Londres).
Los poderes mÃsticos de la Piedra del Destino
La importancia de la Piedra reside en una leyenda que asegura el poder divino, o casi mágico de quien la posee. Pero ¿de dónde procede este enigmático sÃmbolo mágico?
El sueño de Jacob
En la Biblia (Génesis 28,10-15) encontramos la primera pista: «Jacob se dirigÃa a Haran. Llegado a cierto lugar, pasó allà la noche. Ytomando una de las piedras del lugar, se la puso por cabezal y se acostó en aquel sitio. Y tuvo un sueño: vio Jacob una escalera que se apoyaba en la tierra y cuya cima tocaba el cielo; y los ángeles de Dios subÃan y bajaban por ella. Sobre ella estaba Yahvé, que le dijo a Jacob: Yo soy Yavhé, el Dios de tu padre Abraham. La tierra en la que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia; ésta será como el polvo de la tierra, te extenderás hacia el Oriente y el Occidente y en ti y en tu descendencia serán benditas todas las tribus de la Tierra. Cuando Jacob despertó, tomó la piedra y la erigió en un monumento… Llamó a aquel lugar Betel (Ciudad de la Luz).
Posteriormente, Jacob y los suyos marcharon a Egipto, donde cedieron la Piedra a José. En 1453 a. de C., se produjo el Exodo desde el Valle del Nilo hacia la Tierra Prometida bajo la dirección de Moisés, quien llevó consigo la Piedra y otros tesoros. Durante la travesÃa del desierto, la extraña roca dio muestras de sus propiedades mágicas cuando, tras golpearla Moisés con un bastón, brotó agua de su interior. Años después, el misterioso sÃmbolo pétreo llegó a Canaán, donde durante 800 años fue utilizado para la coronación de los reyes de Israel. También sirvió de pedestal para el Arca de la Alianza, que se encontraba en el Templo de Salomón, en Jerusalén.
En el año 602 a.C., el monarca babilonio Nabuconodosor invadió Jerusalén, profanó el templo y mató a ZedekÃas, rey de Israel. El profeta JeremÃas, que era descendiente directo de Jacob, tomó a las dos hijas de ZedekÃas y algunos tesoros del templo, incluida la Piedra del Destino, y huyó a Egipto. Desde allà comenzó JeremÃas su peregrinar a través del Mediterráneo, llevando consigo la Piedra y a toda su gente. Las tradiciones de Irlanda aluden a la llegada a sus tierras de un monje llamado Eremhon, que podrÃa ser JeremÃas, y de un personaje llamado Breagh, tal vez Simón Brec, que lideraban la expedición que transportaba la Piedra, la cual fue bautizada con el nombre de Lia-Fail (Piedra que habla). Desde entonces, los reyes irlandeses fueron coronados sobre la mágica roca en la colina de Tara.
La dinastÃa de reyes irlandeses continuó durante más de 1040 años hasta que Fergus, se llevó la Piedra del Destino a Escocia en el año 498 d.C., autoproclamándose primer rey de ese paÃs. Desde entonces la Piedra estuvo en la abadÃa de Scone (Perthshire) y allà fueron coronados los reyes escoceses durante más de 700 años. En 1292 se utilizó la Piedra del Destino por última vez, pues cuatro años después fue robada por Eduardo I de Inglaterra, quien la trasladó a la abadÃa de Westminster. Desde entonces, permaneció bajo la silla de coronación real inglesa.
Una piedra mágica
La Piedra del Destino está hecha de arenisca amarilla, pesa unas 310 libras (152 kilos) y tiene una cruz latina grabada recientemente, además de unas marcas esculpidas con cincel en una cara. En su parte superior hay una ancha grieta, originada sin duda por el método usado para transportarla y que consistÃa en unas varas de madera que pasaban por los anillos de hierro que sobresalen de cada extremo de la roca. Respecto a la importancia que la familia real inglesa otorga a esta Piedra, es bien sabido que, cuando la Luftwaffe alemana bombardó Londres durante la II Guerra Mundial, se estableció un plan de emergencia para asegurar la reliquia. De su custodia se encargó un grupo secreto de diez hombres dirigidos por el Primer Ministro… Ni siquiera para proteger las joyas de la Corona se habÃa organizado un proyecto de esta envergadura.
El profesor Harold Totten, catedrático de Ciencias de la Universidad de Yale, ha concluido que la razón por la que este objeto es fundamental en la monarquÃa escocesa, más que por la tradición que habla del sueño de Jacob, es porque los reyes están convencidos que la Enigmática y Misteriosa Piedra del Destino, posee poderes mágicos que a los soberanos les da sabidurÃa, riqueza y salud!…



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