Desde los oscuros tiempos prehistóricos, toda una vasta mitologÃa fue tomando cuerpo y apariencia en el regazo del Mar. Tenemos que esperar a los griegos para hallarla codificada y estructurada en la “Odisea”. En ella, todas las cosas y aspectos del mar tienen nombre y aspecto antropomorfo.
Divinidades marinas mediterráneas.
En lo más profundo gobierna Poseidón (hijo de Cronos y Rea), hermano de Zeus celestial y del Hades infernal. A su vera se sienta su esposa Anfitrite. Las Oceánidas (Nereidas, hijas de Nereo y Doris) y Tritones (los descendientes de Tritón, hijo de Poseidón y Anfitrite) les dan escolta, cuando la augusta pareja se desplaza en su carro tirado por hipocampos. Poseidón recibió el dominio sobre todas las aguas, dulces y saladas, después de que los Titanes fueran derribados. Suplantó a Océano que reinaba en la dinastÃa anterior. Los antiguos griegos creÃan que las aguas discurrÃan bajo la tierra y la sustentaban; a ellas se debÃan los terremotos (recordar la tectónica de placas). Los dioses griegos se dividen en superiores (los doce olÃmpicos) y deidades inferiores. Los romanos identificaron a Poseidón con Neptuno, una antigua divinidad local de la humedad y las aguas corrientes.
Los “viejos del mar”
Nereo vivÃa con sus cincuenta hijas encantadoras -nereidas- bajo las aguas, en una resplandeciente caverna. SolÃan subir a la superficie y solÃa verselas sentadas sobre las rocas o sentadas en las arenas de la playa, secando sus largos cabellos verdes, o cabalgando sobre delfines, o jugando con los Tritones; sus cuerpos terminan en verdes colas de pez. Son famosas AnfÃtrite; Tetis, madre de Aquiles, y Galatea, a quien amaba el cÃclope Polifemo.
roteo es el segundo “viejo del mar”, pastor del rebaño de focas de Poseidón, poseÃa el don de la profecÃa y predecÃa el futuro a aquel que conseguÃa sujetarlo y mantenerlo quieto. Cambiaba constantemente de forma. No obstante, Ulises consiguió atraparlo.
Las sirenas griegas tenÃan el cuerpo de ave. Desde Oannes, deidad sumeria mitad hombre, mitad pez, hasta un relato de Cristóbal Colón, las sirenas han estado presentes en las leyendas de la cultura occidental. Son seres mágicos, por lo regular de sexo femenino, tradicionalmente hermosas y a veces dadas a la perversión y a encontrar regocijo en la desgracia de los hombres. Un relato de 1608 cuenta el avistamiento de una sirena por parte de dos marineros miembros de la tripulación de Henry Hudson; según contaron era: “de la talla de un hombre, su piel era muy blanca y sobre su espalda flotaba largo cabello color negro, la cola era como de delfÃn, pero moteada como una caballa”. (Rodrigo de Alba)
Pulsa para ampliar sirenas
Las sirenas eran especialmente abundantes en las proximidades de Sicilia. En alguna parte de aquel mar se hallaba la isla de las Sirenas. Con sus cantos dulces atraÃan a los incautos marinos, haciendo que sus naves se despedazasen contra las rocas y escollos. Aquel que oÃa sus voces se olvidaba para siempre de su patria, hogar, mujer e hijos, y se arrojaba al mar en pos de ellas. Ulises se liberó de ellas haciendose atar al mástil de su embarcación y taponar los oÃdos de sus compañeros con cera.
Las arpÃas tenÃan enormes alas. Eran las divinidades de las tempestades y de la muerte. Cuandos los canasados marineros se disponÃan a descansar en una costa poblada por ArpÃas, estas se abatÃan sobre ellos, llevándose sus provisiones con las garras de ave.
El monstruo Escila, con doce brazos, también vivÃa en el estrecho que separa las costas de Sicilia e Italia, en una cueva situada en la base de un terrible acantilado, desde donde sacaba sus seis cabezas, armadas con dientes afilados, y atrapaba a los marinos.
Caribdis (el remolino) vivÃa en el otro lado del estrecho; si algún marino conseguÃa escapar de Escila era atrapado por el remolino negro que ocasionaba Caribidis para sorber el agua y escupirla tres veces por dÃa.
MitologÃa de los pueblos egeos
Los pueblos egeos eran mediterráneos; no eran pueblos rubios y de elevada estatura, como los dorios. Su mitologÃa no tiene nada que ver con los arios.
En primer lugar hallamos a una divinidad femenina suprema, la Gran Madre (la Virgen MarÃa para los católicos y sus apariciones en cuevas), personificada también en Nuestra Señora del Monte (Dictynna), señora de los parajes altos, adorada bajo la forma de una piedra bruta y más tarde identificada a Deméter y a la Dulce Virgen (Britomartis), alternativamente celeste e infernal, perseguida por Minos, el Toro divino. La tierna heroÃna que guió a Teseo en el Laberinto no es otra que la Muy-Santa (ari-adne), o sea Ariadna, manifestación de la diosa suprema. Y el propio Laberinto, identificado hoy con las ruinas complicadÃsimas del palacio real de Knossos, donde habitaba Minos, tiene una significación religiosa y sagrada: es la Casa del Hacha (labris) La doble hacha representa la suprema condensación de lo sagrado, el arma que mata al Toro divino (principio masculino, procreador, fertilizador…) y que aparece tan a menudo representada entre sus curernos, el antiguo utensilio mediante el cual el sacrificador hace pasar del animal al hombre la energÃa viril del dios.
Tambien adoraban la columna y la paloma. TenÃan una Gruta de la Navidad en el monte Ida; un Santo Sepulcro en el monte Iuktas; tenÃan el mito de la pasión y resurrección del Hijo, emparentado con el mÃstico renacimiento del Osiris egipcio y del Adonis-Tamuz frigio y fenicio; tenÃan como misteriosos sÃmbolo sagrado la Cruz, además de una Trinidad…
ANTONIO RIBERA en “Los monstruos marinos” (1967) dice que los cretenses heredaron de los antiguos andaluces (tartesios) las corridas de toros y las faldas de volantes, y que la cultura andaluza es la supervivencia de la Atlántida.
Las representaciones de peces y animales marinos son rarÃsimas en el arte ruprestre. En cambio, es curioso observar el gran espacio que ocupan las representaciones de animales marinos en el arte cretense y minoano. Recordar que tambien lo habÃa en el egipcio. Destaca el pulpo del vaso de Gurnia, cuyos tentáculos parecen moverse, flotando con libertad en su lÃquido elemento; igual impresión de vida nos producen los peces voladores del fresco de Filacopi.
El jardà de Nebamun. Egipto 1400 a.C. y pulpo del vaso de Kamarés, Creta. M. De CandÃa
Estos artistas, más que pintar, cartografiaban a los animales. Como los peces y las aves del estanque a penas se podrÃan reconocer vistos desde arriba, los dibujaban de perfil.
Delfines. Murales de Knossos. Museo de Keraklion. Creta
VIAJA POR EL “M@RENOSTRUM”
Sobre este pueblo mediterráneo cayó una primera oleada de invasores dorios, conocidos como aqueos, creadores de las fortalezas ciclópeas de Tirinto y Micenas. La última oleada dórica (1200 a.C.), o sea el “retorno de los Heráclidas”, significó la muerte tanto para la cultura micénica como para la cretense .
Fuente: http://club.telepolis.com/gvb/monsantics.htm
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¡qué miedooooo! jajaja saludos desde Honduras a todos.