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Sectas satánicas: El culto a Belcebú

El mundo de las sectas satánicas tiene una seña de identidad, un número: 666. Su objeto de veneración: Satán.

“¡Legiones de la noche!, ¡razas de la noche!, no repitáis los errores del Night Stalker y no concedáis clemencia alguna… Yo seré vengado. Lucifer está con nosotros” gritaba el joven Richard Ramírez cuando conoció su condena a morir en una cámara de gas de Estados Unidos, en octubre de 1989. Ramírez, alias “el merodeador nocturno” (Night Stalker), sembró el terror por las calles de Los Ángeles en los años 1984 y 1985. Deambulaba por la ciudad al acecho de su próxima víctima, escuchando en sus cascos la estridente música de AC/DC. Era impredecible: lo mismo atacaba a ancianas indefensas que a hombres curtidos, y utilizaba indistintamente las armas de fuego, los puñales o el bate de béisbol para satisfacer su sangrienta mente asesina. En los lugares de sus crímenes, Ramírez solía dibujar una estrella con alabanzas a Satanás. El “merodeador nocturno” fue detenido en agosto de 1985. En el juicio se le imputaron catorce asesinatos, cinco intentos de homicidio, nueve violaciones y un sinfín de delitos contra el prójimo. Ramírez tuvo que esperar trece largos años en el corredor de la muerte de la cárcel de San Quintín para reunirse con su venerado Lucifer.

Se considera satanismo destructivo a la variante de secta destructiva (SD) definida por el cuerpo de creencias, rituales, adoraciones de lo satánico asociado con la crueldad y la violencia física o psíquica de seres humanos. Aunque las sectas satánicas existen desde el siglo XVIII, el satanismo moderno surge ligado a la figura de Anton Szandor LaVey (1930-1997). En abril de 1966, LaVey anunció en California la creación de la Iglesia de Satán. Hasta la fecha había sido domador de leones, fotógrafo de la policía, pintor y músico. En 1969 publicó “La Biblia Satánica” (”The Satanic Bible”) una burlesca imitación del libro sagrado del cristianismo que pregona la llegada de una nueva era definida por la búsqueda del placer hedonista. El lema de LaVey era “do what thou wilt” (haz lo que quieras). La biblia de LaVey enuncia once “mandamientos” satánicos, de los que destacan el cuarto: “si un invitado en tu hogar de enfada, trátalo cruelmente y sin piedad” y el undécimo: “cuando camines en territorio abierto, no molestes a nadie. Si alguien te molesta, pídele que se detenga. Si no lo hace, destrúyelo”. La filosofía del satanismo se completó con la publicación de “Los Rituales Satánicos” (”The Satanic Rituals”) y “La Bruja Satánica” (”The Satanic Witch”). En 1975, la Iglesia de Satán contaba con 20.000 adeptos. LaVey murió de un edema pulmonar en 1997, pero Blanche Barton, su mujer, tomó el relevo al frente de la rentable secta, que hoy se extiende por toda Europa, Sudamérica y Estados Unidos. Desde su página web en Internet, la Iglesia de Satán se jacta de ser “la primera organización en la historia abiertamente dedicada a la aceptación de la verdadera naturaleza del hombre, que es una bestia carnal”.

En España existen un centenar de sectas satánicas, ubicadas en su mayoría en la zona de Levante (Barcelona, Castellón y Valencia), Andalucía, Galicia y Castilla y León. En 1998, un informe elaborado por la Oficina de Estadística y Sociología de la Conferencia Episcopal afirmaba que las sectas satánicas contaban con 250.000 adeptos en España.

El satanismo es un fenómeno complejo que engloba tres tipos de sectas diferentes entre sí: las luciferinas, los “adoradores de Seth” o “amigos de Lucifer” y las propiamente satánicas. Las sectas satánicas son herederas directas y fieles de la tradición brujeril de la Edad Media. Su “dios” es Satán bajo diversas apelaciones. Su ritual principal es la misa negra, que invierte y parodia el ritual de la misa católica: los adeptos rezan los textos sagrados al revés, consagran sangre animal y pan negro, sustituyen el agua bendita por orín y el altar por el cuerpo desnudo de una bruja joven. Su segundo gran ritual son los sacrificios, cuya finalidad es la de agasajar al diablo y obtener supuestos poderes sobrenaturales. Las sectas satánicas reúnen a jóvenes que muestran un profundo rechazo ante todas las instituciones sociales y que son captados en discotecas o conciertos de rock o heavy.

Las sectas luciferinas son relativamente modernas. Veneran a Lucifer, para ellos símbolo del conocimiento y la sabiduría. Sus formas estructuradas de rito terminan siendo, en definitiva, el producto sincrético de una serie de datos obtenidos y libremente asociados al culto satánico: lectura de textos religiosos al revés, consagración de sangre animal, “bendición” de los asistentes y del “altar” con orina animal, profanación y sacrilegio de elementos sagrados o consagrados por algún sacerdote. El perfil del adepto es el de una persona con un nivel económico alto, elitista y racista.
Los “adoradores de Seth” o los “amigos de Lucifer” son el grupo más peligroso, y se han visto involucrados constantemente en delitos de secuestro, abuso sexual y asesinatos. Para el ingreso en la secta exigen muestras de “fidelidad y dignidad” a través del secuestro de cadáveres, el abuso sexual, la necrofagia, la necrofilia, etc.

En el satanismo destructivo, el lavado de cerebro se ejerce a través de los rituales, la literatura y la música satánica, y la creación de un lenguaje específico para los miembros de la secta: palabras como “FFF” sustituyen al número 666 (la «f» es la sexta letra del alfabeto), utilizan palabras invertidas como “Natas” por Satán, “Nema” por “Amén”, Live por “Evil”, “Redrum” por “Murder” (asesinato), etc.

Uno de los principales reclamos de las sectas satánicas son las orgías sexuales. La promesa de sexo fácil y “sin compromiso” es un poderoso reclamo para la juventud. En ocasiones, los mismos que acuden a la llamada de la secta se transforman en víctimas de sus sacrificios. En junio de 2004, toda Italia se estremeció con el anuncio de la detención de una docena de miembros de una secta satánica llamada “Bestias de Satanás”, responsable de tres brutales crímenes cometidos entre enero de 1998 y enero de 2004. Las “Bestias de Satanás”, lideradas por Nicola Sapone, asesinaron a martillazos a uno de sus compañeros, Favio Tollis, violaron, golpearon y apuñalaron a su novia Chiara Marino y ajusticiaron de un disparo en la cabeza a la joven Mariangela Pezzota, novia de otro de sus miembros. Los cuerpos de sus víctimas fueron enterrados en un bosque de la provincia de Varese, al norte del país.

Por otro lado, el suicidio es mucho más frecuente en las sectas satánicas que en el resto de sectas destructivas. Quien considera al demonio como su “dios” puede suicidarse en un momento de enajenación mental (muchas veces, motivado por el consumo de drogas), influido por la música satánica o por creer que de ese modo se cumple la voluntad del diablo. Es el caso del adolescente estadounidense Patrick Newe, que en 1971 logró que dos de sus amigos lo tiraran, atado de pies y manos, a una laguna de EEUU. Patrick murió convencido de que Satanás le premiaría poniéndole al frente de cuarenta legiones demoníacas.

Las sectas satánicas engañan con promesas de libertad y placer ilimitado, pero en realidad esclavizan a sus miembros y los convierten en sangrientos animales. San Pío de Pieltrecina (1887-1968) dijo una vez: “el demonio tiene una única puerta para entrar en nuestro espíritu: la voluntad. No existen puertas secretas”.

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..por Aránzazu Santiago ..por Aránzazu Santiago


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5 comentarios en Sectas satánicas: El culto a Belcebú

  1. Las sectas se aprovechan de la debilidad mental de las personas para hacerles una limpieza de cerebro y anular la voluntad. Aprovechan aquellos momentos bajos que todo ser humano tenemos, por ejemplo, por la muerte de un familiar, una separación, encontrarse sin trabajo… En esos momentos de bajadas anímicas, todos somos más vulnerables y somos capaces de creernos las palabras de cualquier persona que nos prometa la vida eterna, la salvación o cualquier otra tontería de esas.

  2. Excelente documento que nos ayuda a conocer un poco más qué es una secta satánica.

  3. Existen muchas denuncias efectuadas a las denominadas sectas satánicas. Sectas que veneran al Diablo y realizan rituales francamente macabros.

  4. Quizá os interese leer esto: Las sectas luciferinas son relativamente modernas, herederas y seguidoras de las doctrinas magusianas, egipcias y salomónicas. Su “dios” es Lucifer. Son elitistas, racistas, exclusivistas y políticamente ultraderechistas. Piensan que Lucifer, injustamente tratado como Prometeo, es el símbolo del conocimiento y de la sabiduría, la verdadera luz. Buscan el poder, el dinero, la influencia y el dominio del mundo. Su rito principal es la “misa roja” y sus adeptos son gentes de dinero, de nivel intelectual alto, entre los que abundan los profesionales liberales que, habiendo disfrutado de todo en la vida, buscan, a través del satanismo, nuevas experiencias.

    Las sectas satánicas son herederas directas y fieles de la tradición brujeril de la Edad Media. Su “dios” es Satán bajo diversas apelaciones. En general, son grupos pequeños, cerrados, constituidos por gentes taradas psíquicamente, de nivel cultural mínimo, de extracción social muy baja, donde abunda el analfabetismo. No buscan poder, ni dinero, ni casi crecer; se conforman con ser guardianes de sus “saberes”, cumplidores de sus prácticas aberrantes, sin conciencia ninguna del mundo que les rodea, de las leyes que transgreden ni del mal que hacen a seres inocentes.

  5. Hola,

    El comentario que dan a aquí pienso que es muy bueno, pero la verdad creo que se tiene que buscar a Dios, no a Satán.

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