Por otra parte, los argumentos que utiliza el mentado ufólogo para negar las confusiones venusianas por parte de los pilotos son los siguientes: Los pilotos tienen una buena formación astronómica y siempre son capaces de reconocer el planeta Venus.
Si en las proximidades del OVNI era visible Venus (o cualquier otro lucero), el hecho de que el piloto no lo mencione luego al describir su avistamiento no prueba que el OVNI fuera Venus. Si se le preguntara expresamente, admitiría que junto al fenómeno anómalo también vio Venus pero que no le dio importancia.
Para Carballal: “Que no mencionen a venus, jupiter o marte, cuando describen el incidente (selección perceptiva) es tan lógico como que el traumatizado testigo de un atropello no describa si en la calle del accidente había o no una pescadería…”
Sin embargo, estos argumentos no se sostienen en pie como se verá a continuación. Gracias a la búsqueda realizada por Manuel Borraz, en los seis casos de probable confusión con el planeta Venus, citados en su artículo, ha encontrado información que muestra que los pilotos no veían simultáneamente el OVNI y Venus, o no supieron reconocerlo.
4/11/68. Avión comercial frente a la costa de Castellón, en vuelo Londres-Alicante.
En la entrevista periodística al comandante del avión, Lorenzo Torres, publicada en la revista “La Actualidad Española” (n° 898, 20 de marzo de 1969), el testigo aludía a la posibilidad de una observación de Venus: “Comprendimos que no podía ser Venus, pues yo había leído algo al respecto, y tenía la seguridad, tras pensarlo detenidamente, de que no se trataba de aquel planeta”.
Como muy bien dice M. Borraz: “De esta declaración se deduce, por un lado, que los observadores no descartaron de entrada la posibilidad de que estuvieran observando Venus, hasta el punto de que fue descartada tras “pensarlo detenidamente“. Recordemos que, en dicha entrevista, Torres opinaba que era posible que se tratara de “algo excepcional, puesto en el espacio por alguna potencia“, pero, significativamente, también admitía que pudo tratarse del “reflejo de una estrella“… (!?)
25/2/69. Avión comercial alcanzando Sagunto, en vuelo Palma de Mallorca-Madrid.
En el informe del Teniente Coronel Informador, fechado el 24 de marzo de 1969, puede leerse:
“En principio, esta suposición [hipótesis de que se hubiera observado Venus] puede tener en su contra la posición y categoría técnica de los observadores. Cuesta creer en una confusión de quienes están continuamente volando y habituados a observar durante muchísimas horas el aspecto del firmamento. Pero la experiencia nos dice que otros pilotos más experimentados, han sufrido errores, no ya como el que estamos estudiando, sino mucho más incomprensibles.”
En las declaraciones oficiales de ambos pilotos se les preguntó concretamente: ¿Vio algún otro objeto brillante en esa zona? La contestación fue NO. “Es indudable como más adelante demostraremos, que tenían que estar viendo al planeta Venus.”, añadía el Teniente Coronel informador.
Dibujo extraído del expediente desclasificado.
En la siguiente nota publicada por Pueblo el día 10 de abril de 1969 se insiste, también, en que los pilotos sólo veían una luz que evidentemente tenía que ser el citado planeta.
26/9/73. Avión militar frente al Golfo de Valencia, de regreso a la base de Manises.
El argumento de Carballal da por supuesto que los pilotos, y en especial los de combate, están muy cualificados astronómicamente y siempre son capaces de identificar un astro como Venus.
La información sobre este caso instruida por el Comandante Juez Informador, con fecha del 7/11/1973, incluía el siguiente comentario:
En los vuelos nocturnos efectuados durante esos días, algunos pilotos observaron al efectuar la penetración, un punto brillante en el horizonte y en esa misma dirección que resaltaba sobre las demás estrellas debido posiblemente, según su opinión, a algún satélite solar.”
16/12/79. Avioneta en vuelo Barcelona-Zaragoza.
La tesis del ufólogo gallego supone que el OVNI no era comparable ni de lejos a Venus. Aquí hay un nuevo ejemplo de que el fenómeno luminoso que no sabían identificar no se diferenciaría mucho de un astro brillante.
“La noche era despejada, sin Luna y muy oscura”. Comenzaron observando una luz blanca muy brillante, aparentemente fija y a un nivel ligeramente superior:
“Según nuestra posición y el ángulo de visión, esta luz podía estar situada sobre Tarragona o la Costa y según nuestra propia apreciación de 20 a 30 millas náuticas (37 a 56 Km.) distante de nosotros, teniendo en cuenta la falta de campo de profundidad para poder darnos alguna perspectiva o referencia debido a la oscuridad de la noche.”
22/5/80. Avión de la compañía NAYSA en aproximación al aeropuerto de Gando (Gran Canaria).
Comunicaciones con el Centro de Control Aéreo de Canarias:
“Nosotros vemos solamente una luz que se mueve a mucha velocidad, o sea se mueve de una forma extraña, no sabemos si puede ser debido a las nubes.”
Sobre el peculiar movimiento de la luz, el piloto volvería a insistir unos minutos más tarde:
“A lo anterior puede añadirse que en ningún momento de la conversación con el centro de control se menciona a Venus, cuando hubiera sido una cómoda referencia para describir la situación del OVNI y su presunto desplazamiento con rumbo aproximado SO (que sólo se vio en el radar…).
En un momento dado, indican: “Está como al sur de Tenerife”, lo que implicaba ubicarlo a más de 50 km de distancia…” (M.Borraz)
12/2/85. Avión comercial en vuelo Arrecife-Las Palmas (Islas Canarias).
El comandante del avión manifestó, en declaraciones a RNE/Radio 1 (noticias de “24 horas”, noche del 13/2/1985): “Era una luz de tamaño dos o tres veces más grande que Venus en su mejor época de visión, en una noche clarísima”.
Una vez más, resulta evidente que Venus no era visible en las proximidades del OVNI, si no la comparación habría sido directa en lugar de referirse a “Venus en su mejor época de visión”.
Como puede comprobarse, toda esta información está incluida en los expedientes desclasificados o ha sido publicada en diversos medios de comunicación. Sin embargo, Carballal no la tiene en cuenta a la hora de hacer sus razonamientos. Por lo tanto, la pregunta resulta inevitable: ¿Qué fiabilidad tienen las “investigaciones” de ciertos ufólogos?
Por último, sí estamos de acuerdo con el siguiente comentario, realizado por el mencionado estudioso en una entrevista de radio: “…yo siempre he dicho que la mayor aspiración de quien intente investigar fenómenos extraños es que dejen de existir los fenómenos extraños. Es intentar encontrar la explicación honradamente, racionalmente…”
Pero por lo visto, algunos no ven (o no quieren ver) la realidad (léase las explicaciones) aunque la tengan a un palmo de sus ojos.
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